En este último tiempo hemos estado enfrentados a dos tipos de dirigentes sociales. Por una parte está Camila Vallejos, que para muchos se ganó el espacio por una convergencia entre inteligencia y belleza.
Es una imagen tan diferente al prototipo de una dirigente Comunista como Gladys Marín. Ella se preocupa de resaltar su belleza personal, viste normalmente como cualquier joven y no parece identificarse con la ropa “artesa”. Su imagen no es la de la “combativa” dirigente de antaño, sino de una persona calmada, que sabe escuchar y que plantea sus argumentos desde la realidad y las necesidades y no
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