En esta fecha que celebramos la buena nueva del nacimiento de Jesús, se torna difícil escuchar y aceptar esta o cualquiera buena noticia, porque no estamos preparados para ello. Estamos acostumbrados a reconocer como noticia los hechos negativos, influenciados por nuestros medios de comunicación.
Pero este mal no es solo nacional, es mundial. Su santidad Benedicto XVI en una homilía con motivo de la Inmaculada Concepción del año 2009 señalaba: “Cada día los periódicos, la televisión y la radio nos cuentan el mal, lo repiten, lo amplifican, acostumbrándonos a las cosas más horribles, haciéndonos insensibles, y de alguna manera, intoxicándonos, porque lo negativo no se elimina del todo y se acumula día a día. El corazón se endurece y los pensamientos se hacen sombríos”.
Sus palabras son bastante duras pero muy reales. Cada noche al prender la televisión en nuestro país las noticias que de inmediato aparecen son los asesinatos, los asaltos o robos, las bombas que se detonan en el mundo, las protestas. Es tan significativo lo que señala el Santo Padre cuando dice que nuestro corazón se endurece en nuestro país. Para que un conflicto social sea conocido por la comunidad, tienen que realizar actos de violencia, porque así lo toman en cuenta los medios de comunicación.
Esta es una real perversión. Es evidente que en la vida de nuestra sociedad y del mundo hay muchas cosas malas, pero también hay muchísimas cosas buenas. Es natural y evidente que en una sociedad de 17 millones de habitantes como la nuestra haya todo los días actos delictuales. Si bien quisiéramos exterminarlos, debemos asumir que siempre el mal convive con el bien, desde Caín y Abel. Así entonces no es realmente noticia que se señale que hubo un asalto o un asesinato. Podemos suponer que eso se realizará regularmente, pero eso no significa que estemos en una sociedad gobernada por delincuentes y asesinos.
Sin embargo no es tan evidente que haya gente que se la juegue por los demás como Felipe Cubillos y todo su trabajo por levantar nuestro país del terremoto. Estoy seguro que la mayoría del país lo recuerda solo por las escuelas levantadas, sin embargo su obra fue mucho más allá.
Entregar viviendas dignas, merece unas cortas líneas en nuestros diarios, pero un asesinado una página completa. Esa es la relación en esta extrapolación entre el bien y el mal. La única excepción en los medios de nuestro país es la Teletón.
¿Se han dado cuenta cómo cambia Chile las 24 horas de Amor? Parece que se disminuye hasta la delincuencia, que aflora de la población lo mejor que hay en cada uno; la gran solidaridad. Eso es lo que genera en una cultura el alimentar la vida de cosas positivas. ¿Cómo podremos cultivar un espíritu noble, solidario, fraternal y amoroso sí en definitiva la única noticia que conocemos son las que nos hacen mal?.
Es una reflexión que se debiera hacer en este tiempo de Navidad.


